Ahora que no hace viento,
Cupertina, te voy a contar
un cuento.
Era este un Rey que tenía
por docenas las amantes
una hermosa pulpería
con una urna y dos estantes
y un reló de hacer "cu‑cú"
y una muchacha monina,
tan malcriada, Cupertina,
tan malcriada como tú.
La muchacha cierto día,
vió un fotingo aparecer,
y juró que lo tendría
con todito y su chofer.
No sabía la muy dunda,
que era igual que los demás:
con primera, con segunda,
con tercera y paratrás...
Montó, pues su bicicleta
con calzones de montar
y con aires de coqueta
su fotingo fué a buscar.
Las muchachos majaderas
se parecen mucho a tí;
compran breaches, compran
cueras
compran autos... son así...
Caminó más de dos horas
por todita la ciudá,
como no andan las señoras:
sin permiso del papá.
Cuando dió vuelta a la
esquina
con su carro ya, al llegar
el olor a gasolina
se encargó de delatar.
Y el Rey dice: dónde
estabas?
Te he buscado hasta por tren
y qué tienes en las tabas
que ensuciadas se te ven?
La chica era descarada
y explicó sin vacilar:
"Fuí por esa carambada
que me hacía delirar".
–No te he dicho que lo ajeno
no lo debes de tocar?
Acelera; quita el freno;
vuelve el chunche a su lugar.
Y en oyendo cosas tales,
dice ardida la mujer:
"En mis cosas personales
no te debes de meter".
Y el Rey dice ya caliente:
"Treinta días de cárcel
Ese carro es de un Teniente,
de un Mayor o un Coronel".
La muchacha se estremece
y se llena de furor,
cuando en eso, se aparece
muy sonriente Henry Ford.
Y le dice: No es robado
lo ha comprado en mi
almacén
El modelo es indicado
para toda chica bien.
Coge el Rey sus maritates
y luego hace fusilar
cuatrocientos jelepates
a la orilla de un palmar.
La muchacha está contenta
porque tiene un Ford de Luxe
con motor que no calienta;
con sirena que hace "Pux"..
Vistes, pues, en qué
Momento
Cupertina, te pude contar
un cuento?
zalo Rivas Novoa.
(GE ERRE ENE)
martes, 22 de julio de 2008
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