jueves, 12 de junio de 2008

SACACLÍ

domingo, julio 22, 2007

Roberto Sánchez Ramírez
ACADEMIA DE GEOGRAFÍA E HISTORIA DE NICARAGUA.
ESPECIAL PARA LA PRENSA

Ésta no es una historia de grandes hechos, ni famosos personajes. Es una historia con olor a madroño y reseda, sonidos de violín de talalate y marimba de arco. Es una historia de gente sencilla, en su mayoría niños chirizos y niñas de largas trenzas.

Es una historia que nunca ha sido escrita para primera página, ni para los espacios sensacionalistas de televisión pues no hay niños masacrados o con miembros mutilados. Son niños y jóvenes que ejecutan instrumentos musicales, cantan o bailan, verdaderos artistas populares, expresión viva de nuestra nacionalidad.

Sin embargo y en humilde cuna, nacieron algunas de las canciones nicaragüenses más conocidas a nivel internacional, basta con recordar que una de ellas, rescatada por Los Bisturices Armónicos e interpretada por Carlos Mejía Godoy y los de Palacagüina, fue la canción más popular de un verano en España, Son tus perjúmenes mujer.

LAS CANCIONES CAMPESINAS

Es extraordinaria la creatividad del campesino nicaragüense no sólo para componer canciones, sino también para fabricar sus instrumentos musicales, en este campo hay una tradición familiar, en especial la marimba, el violín de talalate, también conocido como violín “mico” o de “sobaco”. Lamentablemente, un complejo de clases mantuvo marginada esta expresión de nuestra cultura popular, por considerar que era algo de “jinchos”.

Don Salvador Cardenal Argüello inició el rescate de nuestra música popular, pero se concentró más en los sones de toro o de cacho y en los sones de marimba. Antes de 1972, un grupo de médicos integró Los Bisturices Armónicos, originalmente formado por Wilfredo Álvarez Rodríguez, César Zepeda (fallecido), César Ramírez Fajardo y Sotero Silva, quien se separó. Además de la afición por la música, les gustaba la pesca y la cacería, iban a lejanas comarcas donde también daban atención médica a la población campesina.

Dentro de esa relación entraron en confianza, conociendo los cantos del campo. Fue así que en Tonalá, Chinandega, el doctor Álvarez Rodríguez logró recopilar Son tus perjúmenes mujer. Recuerda el médico que la primera vez que la cantaron fue en un cumpleaños de Róger Fischer Sánchez.

Los Bisturices Armónicos recorrieron todo el país, recopilaron canciones como La cosigüineña, El garrobo, El muchacho tonto, Eva de amor, La cabra piquetona. Durante un festival campesino en Sacaclí descubrieron a Los Soñadores de Sarawaska, grupo integrado por Epifanio, Merchito (fallecidos) y Ceferino López. Es cuando también conocen la música de Flor de pino.

LA BRIGADA

A finales de 1975 nace la Brigada de Salvación del Canto Nicaragüense, promovida principalmente por Carlos “Chale” Mántica Abaunza y el entonces jovencito Wilmor López, apoyados en el programa que Carlos Mejía Godoy tenía en la Radio Corporación con el nombre de El son nuestro de cada día, donde se hacían llamados para que se enviaran canciones, apodos, refranes, dichos y dicharachos.

Recuerdo a Wilmor con una grabadora, pocos recursos económicos, pero lleno de una gran vocación recorriendo el país en buses destartalados, así se pudieron recopilar centenares de canciones. Se dieron a conocer compositores como: Enrique Soza Godoy, de León; Humberto Aguilar Sáenz, más conocido como “Tata Beto”; Enrique Plazaola, “Jarocha”, guitarrista; Raúl Somarriba González, don Chilo Martínez y el entusiasta colaborador doctor Heriberto Carrillo.

En esta etapa se rescatan canciones que datan de la época de la lucha del general Augusto C. Sandino en las montañas segovianas. La música campesina nicaragüense llegó a través de los discos de larga duración, se popularizó a través de nuestros más conocidos compositores, entre ellos Camilo Zapata, Ervin Krüger, Otto de la Rocha y Jorge Isaac Carballo.